De los disfraces más antiguos del Carnaval de Barranquilla, Colombia y como una expresión temprana del teatro popular, es la representación del ridículo y de la necesidad de enmascararse para no ser reconocido y así poder disfrutar sin vergüenza de los placeres mundanos que en el Caribe se traducen en la alegría y el baile.
De colores muy caribeños, estas piezas de novedoso diseño, representan una nueva propuesta en la percepción de este personaje que lo que quiere trasmitir es el continuo movimiento que durante el desfile ellas realizan y motivan a la gente al baile y la alegría.
Alto: 26 cm
Largo: 12 cm
Ancho: 19 cm



